Mi problema es este: a veces, una persona se aleja de nuestra vida y no volvemos a saber de ella. Nada. Se convierte en un recuerdo, un fantasma del pasado. Se difumina, con el tiempo, nos olvidamos de los gestos, de la voz, de las facciones... se deja de añorar. Y esa persona, para nosotros, deja de existir. Y yo me niego. Me niego a que dejes de existir. Sabiendo que nunca he visto a nadie pedir auxilio cuando quiere morir, ¿cómo iba a saber yo que aquella nota era una carta suicida? ¿Cómo podrías asegurarme que te fuiste? ¿Acaso al morir no nos quedamos, aunque nos hayamos ido? De alguna forma, en algún recoveco, latentes en los pasos de aquél que nos recuerda. Vivimos en aquellos que nos quieren vivos. No no, vivimos en aquellos que nos quieren a su lado. Prefiero decir que saltaré por la ventana que dibuje, si así siempre estaré.
No quiero convertirme en uno de esos fantasmas que se van y que se olvidan. No quiero que me olvides, que a mi se me ha quedado tu sabor atascado aquí en la garganta. "Suena egoísta retener a alguien a tu lado, porque sabes que sin él, tu lado será un sitio horrible." Y créeme, sé que puede parecer egoísta. Y créeme, sé que lo es. Pero quiero marcharme y seguir existiendo. Y yo te prometo, en esta última voz, que dejaré de quererte, pero solo como lo haría alguien políticamente correcto. Y para qué engañarnos, ni tú ni yo hemos sabido nunca de qué iba aquello de ser correcto. Porque no existe lo correcto, ni lo normal, y eso es algo que siempre quisimos gritar a los cuatro vientos. Pero, claro, sin nadie que nos escuchara, terminamos por quedarnos sin voz. Te prometo que seguiré gritando, cariño, en alguna parte, desde la parte trasera de mi cabeza. No lo sé. Seguiré gritando, así me rompa las cuerdas vocales. No habrá mayor logro que ese: mantenerte siempre vivo.
Por favor. Alguien dijo que las pérdidas son positivas, que de toda pérdida se obtiene una ganancia, algo así. Yo te he perdido a ti y he ganado un vacío existencial. Menudo trueque de mierda. ¿No te parece?
Por favor, perdóname. Te echo mucho de menos,
Nadie.
Y ahora, dime, ¿fue fácil marcharse?
Por favor. Alguien dijo que las pérdidas son positivas, que de toda pérdida se obtiene una ganancia, algo así. Yo te he perdido a ti y he ganado un vacío existencial. Menudo trueque de mierda. ¿No te parece?
Por favor, perdóname. Te echo mucho de menos,
Nadie.

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¿Escupes o tragas? Sentimientos, digo.