martes, enero 21, 2014

El cuello que olía a libertad.


Mírame;
me traspasas.

Decías que mi esencia
era la más bella de todas
y me amordazaste
para que no recitara
mientras me destilabas.

Gota a gota
te perfumaste conmigo,
y luego me cerraste la puerta.

Me dejaste así,
tal cual;

incolora,
insípida,
inolora...

( i n v i s i b l e )

Y ahora vago
por las calles de Barcelona
esperando encontrarme con tu olor,
que es mío,
que ya no es nuestro.

Y es que tu cuello,
cariño,
siempre apestaba a libertad.

Devuélvemela.

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¿Escupes o tragas? Sentimientos, digo.

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