viernes, septiembre 27, 2013

Carta de un monstruito a otro.

Querida chica del ático,

no creas que te escribo esta carta
sólo por el hecho de que eres mi única vecina,
-que también, pero no-,
el caso es que tu nueva mascota
-ejem, gato-
me mordisquea las pesadillas
y ya no me queda ninguna decente
con la que atormentarte cada noche.

Y así, ¡yo no puedo trabajar!

Que si,
que ya,
que sé lo que estarás pensando,
-al fin y al cabo
no dejo de ser una 
pequeñagran
parte de ti-, 
pero no,
no va con malas intenciones chiquilla,
no tengo nada en contra tuya,
¡al contrario!

Yo soy un ser muy pacífico,
un monstruito bueno,
si si, 
pero el caso, 
o lo que sea,
querida vecina, 
es que aunque en el fondo 
no tengas por qué temerme a mí,
-no se lo vayas a contar a mi jefe-
sí debes temer al resto de cosas
que suceden aquí abajo,
entre el polvo de los sueños que 
por suerte o por desgracia
ya nadie persigue,
porque la verdad es
que alguien que vive sin miedo, 
no es humano del todo.

Y aquí los únicos no-humanos
que no tienen entrada restringida
somos yo y los pobres sueños rotos
que se toman una copa cada insomnio
en la barra de poesía que
nos has montado por aquí abajo,
aunque hace ya mucho que no te pases
a servir chupitos hasta arriba de versos.

(¡Por cierto, a la próxima invito yo!)

¡Ah! ¡Eso es!
¡Ese es el motivo de esta carta!
Que soy el único que se atreve
a hacerse un hueco hasta a ti,
esperando que me creas y
con suerte, no me tires a los ojos
el spray anti-insectos, (¡que escuece!)
que ojalá y acabes viendo que no,
que yo no soy tu chupasangre,
que lo único que hago, 
cuando te dejas,
es hacerte un poquito más pequeña
pero sólo porque sé que
después
te harás más grande.

¿Acaso no has adivinado ya el motivo?

¿Por qué no logras recordar ya
aquellos sueños que te proponías,
no como una meta,
si no como algo mucho más allá?

Ellos sí te recuerdan.

Te escuchan tarareando canciones
ligadas a otras cosas que
ya no son ellos.

Y
aunque no haya querido
decirles nada por no verlos
morir de tristeza,
me temo que ya
nunca
lo estarán.

¿O no?

¿Acaso no has perdido ya la ilusión por todo?
¡Oye, oye, no te ofendas!

Chica, qué mal te sientan las verdades
cuando se tratan de verdades
que tú jamás quisiste ver,
¿me equivoco?
¿por qué te niegas a reconocerte?

Eres tú,
y no debes
nunca,
jamás,
avergonzarte
de ti misma.

¡Vamos, vecina!

¡Aquí hay unos pobres borrachos
que cantan canciones de amor
dirigidas a ti!

Que fuiste tú las que los creaste,
e imagínate cuan grande
era el entusiasmo de
cada uno de ellos
que hoy por hoy,
y después de más de
trescientos
sesenta
y
cinco
días,

siguen al pie del cañón.

¡Media niña! ¡No les rompas el corazón!

Que tú eres todo lo que ellos tienen
y, vale, sí, estoy harto de
tener que consolarlos yo.

¡Pero porque no son los míos!

Incluso los monstruos tenemos sueños,
o eso queremos creer.

La cuestión es,
¿qué quieres creer tú?


Desde debajo de la cama;
tu más fiel monstruito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Escupes o tragas? Sentimientos, digo.

Small Cute Blue Gray Pointer