jueves, agosto 29, 2013

De luto.



Llegaste
vestido de negro
de abajo arriba
-porque te gustaba llevarme la contraria-,
y no me sonreíste
de esa forma...
tan tuya...
tan mía...

Yo no lo sabía
pero no lo harías nunca más.
Porque tú ya no eras tú,
porque la sonrisa ya no me pertenecía,
y porque ya no sabías sonreírme
sin que doliese.

Y yo me eché a temblar,
como siempre que me sonreías
y yo no aguantaba
las ganas
de matarme en tu boca.

Solo que, esta vez,
me maté
porque ya no tenía
ni razones
ni formas bonitas
de morir.

Porque nunca
he tenido
más
formas
bonitas
para morir
que no se llamaran
como tú.

Porque no había
otras razones,
ni formas,
ni colores
que no fueras tú.

Me maté
porque no sabía
cómo
no
quererte.

Nos vestimos de luto
y nos guardamos
meses de silencio.

Yo,
además,
guardé algo de valentía
por si te apetecía
volver a intentarlo.

Te esperé
en el mismo banco
a las mismas horas,
y apareciste,
pero solo para recordarme
que hacía mucho
que no nos lloraba.

Y volví a hacerlo.

Porque
los muertos también lloran.
Y por eso llueve.

Y ahora,
cuando voy a llevarnos flores,
voy a tu comisura derecha
y piso con cuidado
para no molestarte,
para no hacer ruido,
para que no desees
una vez más
volver
a
echarme.

Y
me temo
que no dejaré de llorarnos,
ni de llevar todas aquellas flores
que,
un día,
debí llevarnos;
pero mucho antes de morirnos.

Porque lo tuyo
era enamorar a la gente,
y lo mío,
era llegar tarde
a sitios
a los que ni si quiera
sabía que iba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Escupes o tragas? Sentimientos, digo.

Small Cute Blue Gray Pointer