jueves, julio 18, 2013

Adiós, Nostalgia.


Hoy vengo escribirte a ti. Doncella en escala de grises de más de doce vidas en cada uno de los lunares que ocupas, porque tu muerte es mi sonrisa, y no eres asesina de disparo limpio. No pides permiso, entras y te mueves como si fueran tus precipicios y no los míos, y antes de que me de cuenta ya me estás encarcelando el alma, arrinconándola en una jaula tan pequeñita que apenas puede respirar. Viajas por mi vida y echas el ancla en cualquier esquina, como si fuera la tuya, te apoderas de ella, de mí, de todo. Con tus tacones de aguja que te hacen parecer una bruja, vaciando botellas de licor sobre cada una de las cicatrices que Fortaleza se ha encargado de cerrar. Dejas tus huellas dactilares en todas partes para que después me vea incapaz de recuperar mi propio olor, pero Valentía le hace el vacío a tu mirada, ya sabes lo que dicen, ojo por ojo, vacío por vacío. Y si callo, no es porque siempre llevas la razón, si no porque estoy cansada de que te cueles allá donde a mí más me duele, corazón. Pequeña viuda negra que entristeces las canciones, has querido que te reemplace por analgésicos cada noche, he agachado la cabeza y he obedecido tus versos mudos porque Esperanza estaba de vacaciones, pero ahora que ha vuelto, ella y sus colores, con su chancleteo de aquí y allá y su risa reemplazando tus nubes, ella es la que me salvará de todos aquellos puentes que tú con tus recuerdos agrios construiste para que desde allí saltara. Nostalgia, has sido un vacío precioso, pero tu esencia me ha intoxicado hasta las trancas, y ahora debo cerrarte la puerta, antes de que tú se la cierres a mi Esperanza.


1 comentario:

  1. Me ha encantado. Volveré a pasarme por aquí. Un beso,pásate si quieres por mi blog

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¿Escupes o tragas? Sentimientos, digo.

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