Siento un déjà-vú cardíaco, aquí, a la izquierda,
como si el hijo de puta estuviese aquí latiendo de verdad.
Creo que nunca había sentido tantos celos.
como si el hijo de puta estuviese aquí latiendo de verdad.
Creo que nunca había sentido tantos celos.
Él está ahí. Con él.
Y yo... aquí. Conmigo. Contando días.
Escribo medio ida, con el pum pum en los oídos, paralizando el tiempo, tiñendo el blanco y negro de rojo. Y creo que tiene que ver conmigo. No sé por qué, pero creo que me estoy desangrando, ahora lo siento todo diferente.
Son como disparos directos aquí, al vacío.
Pero acaban rozándome el alma.
Ay, gran cabronazo, me has dejado el pecho vacío y helado. Ahora los tic tac sustituyen tus bombardeos a la infranqueable línea de mis murallas, de mis corazas, explosiones van y vienen con cada manecilla, y en mitad de toda esta hecatombe de sentimientos está mi sed de él (y sus besos). Fuiste tú el que me pediste que te dejara allí, enredado en él para ver su sonrisa cada día, sustituir la música a esa risa que suena antes de que se tape la boca. Yo qué sabía. Siempre habías sido tan imprudente... creí que otra vez saldrías roto de tus quereres, y la que ha acabado rota de tanto no-sentir he sido yo. Qué fría me he vuelto. El invierno me envidia. Pero sigues siendo mío, ¿recuerdas? te sigo sintiendo y he acabado sucumbiendo a tus deseos. Si, yo también he visto como se revolvía el pelo, su graciosa forma de bostezar, sus caras más cómicas con tal de hacer reír, esa mirada que se le queda a veces y él ni se percata de que podría enamorar al mundo entero con ella, cuando frunce los labios cuando no sabe qué decir o está pensando algo con cautela, como se pone y se quita los cascos (¡hasta en eso me he fijado!) y esa sonrisa de medio lado que se le queda cuando se da cuenta de que sí, de que es verdad, de que estoy completamente loca por él. De todos sus putos gestos y pequeños detalles, (y si me dejas decirte algo) yo solo quiero estudiarle a él y sus lunares, ya sabes, vaya a ser que se le pierda alguno. Que me servirá para algo en la vida, (para ser feliz). Así que tú ganas, me has hecho más humana y más débil, ¿que no tengo nada que reprocharte?, solo que tú lo tengas tan cerca y yo tan lejos. ¿Te parece poco? Mira,
Sé que no vas a volver, pero anda, tráemelo.
Tráenoslo.
Que lo necesito más incluso de lo que
te necesito a ti, corazón.
(Te lo suplico, sé mi redención).
--------------
Otro rescate del cuaderno.


Maneras de echar de menos los sentimientos y al Corazón que los guarda.
ResponderEliminarJoder, me ha encantado.
ResponderEliminarEs precioso el texto, en serio.
Besis.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMe encanta. ME ENCANTAS ♥
ResponderEliminarUn beso, que andes bien.