domingo, enero 27, 2013

La fugitiva sin reloj.



Dicen que la vieron pasar por la calle, con las manos en los bolsillos y cabizbaja. Como si le gustara que su mirada triste se perdiera en sus andares y los mechones de su pelo, como si no pudiese mirar a nadie sin que le temblaran las piernas. Dicen que no tenía un rumbo fijo, que alguien debió seguirla, pero que al final, acabó tan perdido como ella. Las viejas de la calle solían hablar de ella como la chica que no sabía dónde iba pero que, sin embargo, estaba convencida de que siempre llegaba tarde. Dicen que nunca se detenía por muchos tropezones que daba, aunque quién sabe, quizás descansó alguna que otra vez en las paradas de bus, o en andenes de tren en los que subía con un destino fijo para asegurarse de no bajar y regresar a cualquiera que fuera el lugar de huida. Dicen que no miraba atrás, más por cobardía qué por valentía, pero que en el fondo, eso le daba el coraje que necesitaba para no vacilar un momento y dejarse llevar por esa loca impulsividad que acababa por dejarla en la puerta de algún hogar. Nunca acababa en el suyo. Y es que se rumorea que no sabía cual era la dirección. Que no sabía cuál era su sitio, que no encajaba en ninguno de los huecos de brazos ajenos que se habían abierto y cerrado a su alrededor para acunarla los días de tormenta. Se rumorean muchas cosas hoy en día de los fantasmas de entre calle y calle, la fugitiva sin reloj; ese nombre fue el que me dio mi hermano mayor de ella, pues nunca permanece en el mismo sitio mucho tiempo. Dicen... dicen que no sabe quién es, que un día se perdió en vete-tú-a-saber-dónde y, desde entonces... no deja de buscarse.

- Oh. Espero que se encuentre algún día.
+ Si, yo también lo espero.

2 comentarios:

  1. Anónimo22:12

    ...que alguien debió seguirla, pero que al final, acabó tan perdido como ella.
    A menudo no es necesario buscarse, sino dejarse encontrar.

    Pero que digan lo que quieran, que todos esos que hablan no saben de la misa la mitad. Y ya verás como deja de huir, y ya verás como encuentra su sitio. Ya verás como se encuentra. :)

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  2. Anónimo21:55

    Déjame acallar lo que cuentan de ti, déjame que te siga, que yo si me pierdo acabaré encontrándome, que pienso estar para encontrarte a ti, deja que mis brazos sean los que encajen alrededor de tus hombros, que ahí siempre tendrás un sitio ;tú sitio. Déjame quererte pequeña.

    X.

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¿Escupes o tragas? Sentimientos, digo.

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